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Dispatch ha revelado una compleja trama de chantaje que involucra al capitán de la selección surcoreana, Son Heung Min.
El caso involucra al futbolista Son Heung Min, una modelo freelance (A), un segundo hombre (B) con antecedentes penales, y una reconocida chamana (C). De acuerdo a un reporte de Dispatch, han tenido acceso a registros de audio, testimonios y pruebas del caso.
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El medio reveló una conversación entre A y B. En ella, B increpa a A por no saber con certeza quién es el padre del hijo que dijo esperar: “¿Pero sabes de quién es el hijo? ¿Estás segura?“. A lo que A responde: “¿Cómo podría saberlo?“. Ante esto, B sugiere: “Entonces deberías haber ido solo a uno. A uno de los dos“.

En el mismo período, A habría mantenido relaciones con dos hombres: un empresario y el futbolista Son Heung Min. A ambos les informó de su supuesto embarazo. El empresario no respondió, mientras que el futbolista sí lo hizo. A le envió una foto del resultado de un análisis, alegando tener entre cinco y seis semanas de gestación.
A PIDE 300 MILLONES DE WONES A SON HEUNG MIN MIENTRAS B INICIA CHANTAJE TRAS DESCUBRIR EL ACUERDO ENTRE AMBOS
De tal forma, A solicitó al futbolista 300 millones de wones tras comunicarle el supuesto embarazo. El 22 de junio de 2024, A le informó de un test positivo, y dos días después, confirmó el nivel hormonal que indicaba embarazo. Se encontraron el 24 de junio, pero A ya habría decidido abortar. Asimismo, le habría comunicado por mensaje y luego cara a cara: “Mi decisión no cambiará“.
Tras confirmar el depósito, A se habría sometido a un aborto el 25 de junio. Después de eso, no volvió a contactar a Son Heung Min, quien tampoco la buscó. Todo quedó en silencio hasta la aparición de B.

B conoció a A en diciembre de 2024, gracias a su amistad con C, la chamana. En enero, iniciaron una relación. El hombre afirmó que estaban por casarse y que actuaba en representación de ella al contactar a Dispatch: “Estábamos por casarnos, pero encontré un acuerdo de confidencialidad en su teléfono. Exigía una multa diez veces superior si se rompía. Es injusto. Si me pagan 20 millones de wones, les doy las pruebas“.
Asimismo, B intentó extorsionar también al futbolista, alegando que él había dejado embarazada a su pareja y que la cláusula de penalización impedía el matrimonio. Ante el chantaje, no obtuvo respuesta. Frente al silencio de Son Heung Min, B ofreció las pruebas al medio Dispatch, denunciando las cláusulas como “abusivas“.

B ELEVA EL CHANTAJE Y SURGEN DUDAS SOBRE LA PATERNIDAD EN LA QUE SE INVOLCURA A SON HEUNG MIN
No obstante, ante la negativa, envió los mismos materiales al equipo legal de Son Heung Min exigiendo 70 millones de wones, alegando que había gastado 80 millones de wones en silenciar a A y C.
Según Dispatch, los encuentros entre A y ambos hombres permiten cuestionar la paternidad. Son Heung Min regresó a Corea el 23 de mayo de 2024 para los partidos de clasificación al Mundial. En ese momento, A estaba en Japón con el empresario. Volvió el 30 de mayo y se reunió con el futbolista entre el 31 de mayo y el 1 de junio. Posteriormente, el futbolista partió hacia Singapur el 2 de junio.

Esto implica que ambos hombres pudieron haber sido el padre. A eso se refería B cuando recriminó: “¿Cómo puedes decirle lo mismo a los dos si no sabes de quién es el hijo? ¡Eso es fraude con promesa de matrimonio!“
LA INFLUENCIA DE C Y LOS GASTOS TRAS EL ABORTO: RITUALES, LUJOS Y ACUSACIONES DE MANIPULACIÓN
A se apoyaba fuertemente en la chamana C. Esta estuvo presente durante todo el proceso: desde la predicción del embarazo hasta el aborto. A le transfirió 80 millones de wones: 30 millones para tres rituales, 25 millones como donación, y otros 25 millones como agradecimiento.

Luego del aborto, A y C habrían visitado juntas el centro comercial Galleria, donde compraron artículos de lujo por casi 19 millones de wones, según los extractos de tarjeta de crédito obtenidos por B. Además, A se mudó a una nueva casa de alquiler con un depósito de 50 millones de wones y compró electrodomésticos y muebles.
Dispatch logró entrevistar a la chamana C. Ella negó haber participado en una conspiración: “A fue manipulada psicológicamente por B. Hubo un tiempo en que ni siquiera hablábamos. Él organizó todo a sus espaldas“. Sin embargo, Dispatch accedió a conversaciones donde A pedía cambiar la redacción del acuerdo de confidencialidad y B mencionaba comprarle un apartamento con el dinero que obtuvieran.

SOSPECHAS, ACCIONES LEGALES Y RUPTURA DEL SILENCIO: LA RESPUESTA DEL EQUIPO DE SON HEUNG MIN
El equipo del futbolista comenzó a sospechar tras detectar irregularidades en las pruebas: la ecografía enviada no tenía nombre ni datos médicos válidos, y las fechas del embarazo no coincidían con las relaciones sexuales. Aun así, Son Heung Min no cuestionó nada inicialmente y accedió al acuerdo.

Con la intervención de B, el futbolista decidió enfrentar la verdad públicamente y tomar acciones legales contra A por intento de extorsión. Su equipo declaró: “Era mejor ser juzgado por la opinión pública que seguir siendo víctima de un chantaje constante“. C, por su parte, pidió clemencia para A, asegurando que el deportista también era una víctima y que A trató de evitar mayores daños.
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