By
Javi G.on
La integrante de Red Velvet, Wendy, comentó su experiencia sufriendo racismo durante su época estudiando en el extranjero.
El 26 de febrero se estrenó un nuevo episodio del show de YouTube Go Eun Unnie, donde estuvo invitada Wendy de Red Velvet promocionando su tour solista y hablando de su vida personal.
En un momento, Wendy recordó cómo vivir fuera del país en su niñez, la idol quería seguir los pasos de su hermana que fue de intercambio a Canadá. “Fui tan pronto como entré en quinto grado en la escuela primaria, pero no podía hablar inglés. Me quedé con una familia de acogida local, y aunque me intentaban hablar, no entendía una palabra. Ese día, dije que quería volver a Corea”, comentó.
LEE TAMBIÉN: “Creo que será divertido de ver”: Jisoo revela que utilizó 250 trajes en “Boyfriend On Demand”

Asimismo, relató sus complejos inicios en un lugar donde no dominaba el idioma y no conocía a nadie. “En 2005, no había asiáticos en absoluto, así que fue difícil. Pero después de un mes, empecé a hablar y a entender un poco de inglés. A pesar de que la comunicación era difícil, disfruté de la escuela“, afirmó.
Y añadió: “Después de dos o tres años, mis padres me dijeron que mejor me mudara a la ciudad, así que me fui a vivir en Toronto. El nivel de inglés era diferente allí, y los niños eran snobs y muy citadinos”.

Wendy también reveló que cambiarse de ciudad fue el inicio de su mala experiencia. “Asistí a una escuela católica donde los estudiantes eran muy elitistas. Había muchos estudiantes de varias razas, pero yo no podía encajar. A partir de entonces, comenzó la discriminación racial. Comía sola en el baño porque nadie me dejaba sentar con ellos”, compartió.
Continuó: “Cuando les pregunté a los niños: ‘¿Puedo jugar contigo? ¿Podría jugar futbol?’, dijeron: ‘¡No! Eres coreana’. Ellos me ignoraron. Lo reporté a mi maestro, diciendo: ‘Me están discriminando por mi raza’, pero el maestro los regañó una sola vez y nada cambió. Terminé pasando muchísimo tiempo yo sola, a menudo lloraba en el armario y comía sola en el baño. Pensé que la vida escolar iba a ser muy dura”.
Luego, al comenzar la escuela media, Wendy reveló que recurrió a la comida y tuvo una fase rebelde. “Todo lo que hacía era comer. Subí entre 10 y 15 kilos en apenas un año. Me teñí la mitad del cabello rubio y usaba trajes con corbata de calavera. Cuando regresé a Corea mi familia no me reconoció”, dijo.














